viernes, 18 de octubre de 2013

¿Y a qué huele el sexo?



Huele a café, a pan recién hecho, a flores silvestres, a chocolate caliente, a jabón, a perfume de mujer, a paella, a hoguera de leña, a caramelo, a fresco cacao preparado con dulzura, a pino y a melocotón, a buena lectura, a ornitorrinco con psoriasis.

A coche nuevo, a pollo asado, a libro nuevo, a libro viejo, a formaldehído, a locura y adrenalina, a éxtasis y deseo, a drogas, a conquista, a poder, a mar y a montaña, a los abrazos de la abuela, a aire puro, al cariño desinteresado de un animal, a dinamita, a Big Bang.

A pintura de Alyssa Monks y a escultura de Ron Mueck y a Dalí.


A carcajada, a hablar flojito, a ilusión y a sonrisa, a lágrimas, a rabia, a descarga eléctrica, a frío, a orgullo, a calentarse los pies helados, a mariposas en el estómago, a sonrisas que se cuelan, a tocar el cielo y a mordisco en el cuello, a beso en la oreja, a esfuerzo recompensado, a victoria...

A locura.
A libertad.
A felicidad en estado puro, al natural, brutal, volcánica.
A vida.
Y a ti.

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