martes, 26 de marzo de 2013

Descodificada.


A veces me canso.
A veces...
A veces te destrozaría.
Y la mayoría me destrozo yo.



Sin querer queriéndo(te), te encuentro escondido en cada parpadeo.



No debería ser justo desgastarte tanto a pensamientos y neuronas, que al fin y al cabo, lo hacen sin ánimo, ni lucro, ni nada que se le parezca.

V

domingo, 24 de marzo de 2013

Encuéntrame.

Estaba en la cama y no me permitía dormir.
Se me helaron los huesos.
Para eso está el frío ¿no?
No me culpes.
Me hiciste dormir, pero me quitaste los sueños.



Me crujen las paredes de la casa, me resuena tu mirada muda a modo de eco en cada habitación, los espejos reflejan de todo menos tu sonrisa, al polvo hay que llamarlo suciedad y no eso que tú y yo echábamos.

Y ya no sé recrearte, no sé que más atribuirte más que unas ganas infinitas de enseñarte el mundo, de viajar a La Habana, de probarnos en cada colchón, de acompañarte en las dudas, de comernos con helado los domingos, de perder la toalla y de encontrar un baño.

Supongo que este miedo a darme cuenta de que no estás, o que estás a ratos, o que nuestra historia sea una unión de ojalás incumplidos, hace que te escriba lo que nunca hice.


Hace días que me llamo Causa Perdida.

Pequeña sonrisa de Amelie.

Por estos días te (re)conocí.
Fue un impulso, una auto-obligación el atreverme a hablarte.

Y todo fluyó solo.

Hasta el momento, hasta el día en el que la adorable Valie se hace un poco menos pequeña y el bichito barbudo de Francis un poco menos payaso (cosa que, por cierto, veo imposible), seguimos adelante.
Siempre más, mucho más.

Siempre. Siempre. Siempre. Siempre. Siempre. Siempre.


Si una cosa quiero, es verte cumplir décadas y que sigas riéndote de mi niñería (no tan) fingida.





Tú y yo, una perfecta combinación.
Eso que siempre busqué en tantos lugares y en tantas personas, está en ti, todo tú eres mi ideal de vida.





Y ahora sí, que le den al resto del mundo, que yo me quedo abrazada a tu lado y se acabó. Es todo.

viernes, 22 de marzo de 2013

Monotema


Mi soplo de vida.

Porque , y solo tú, haces que sea mi mejor versión.




Brindemos por ese hormigueo entre extraño y maravilloso que me entra al pensar en ti..

martes, 19 de marzo de 2013

Quédate.

Quiero escudriñarte, conocerte, saber cada ínfima parte de ti, descubrir por qué miras el mundo de esa manera, llegar a la conclusión de tus conclusiones.


No quiero lucharte.
Es decir, no voy a batallar con mi cerebro si él decide pensarte y mucho menos con mi corazón. Yo no me ocupo de las cosas viscerales, yo me encargo de sentirte, como vengo haciendo desde aquel otoño a las puertas del invierno en que corrompiste las hojas aún más.

Tú no sabes lo que es verte despertar, aunque mejor dicho, tú no sabes lo que es despertarte, lo que es desayunar de un soplo, lo terriblemente feliz que me sentí aquella mañana porque te colaste en mi cama y fue en la mía y no en otra. Porque el Sol que te trastocaba la boca entraba por la ventana y no por otra. Porque tu primer "Buenos días" hizo fascinante lo que quedaba del mío y no otro.


Qué feo huir, que mal me sienta engañarme y que lento se me pasa el tiempo en una casa que no viene a cuento si no la cuentas tú.


Yo nos creo.

jueves, 14 de marzo de 2013

Yo nos creí.

No pretendas que mate miedos por ti, si el miedo soy yo. Y es que en esta espiral caníbal estamos tú, yo... y ellos.
Habíamos encerrado nuestros monstruos en ese baúl del que solo los dos tenemos la llave... Que luego vienen ellos a utilizarlos para derribarnos.


¡JODER!
Maldita tu mirada porque allí encuentro el Norte, malditas batallas, malditos todos por colarse entre nosotros, maldita fecha de caducidad, maldito cuerpo mío que juró no volver a causarse un harakiri así, maldito el amor que le diste y ahora le arrebatas y maldito cerebro al unísono del pasado.


Lo peor de todo es que no estoy vacía, sino todo lo contrario.
Estoy llena, llena de rabia, llena de arañazos, llena de pesadillas con sus monstruitos correspondientes, llena de inseguridades, llena de complejidad.
Ahora necesito, que me dejes hueca, que por una vez no piense en nada y solo sienta.


Pero sé que tienes razón.


Ya ni siquiera tengo fuerzas para aguantarme.


Creí ser tu vida 
y apenas llegué a capítulo.



Qué duro es que no te aman cuándo al fin lo consigues.

¿Nos salvamos mutuamente?

El problema viene cuando echarte de menos se me queda corto.


P
 u
  n
   t
    o
     s

      d
       é
        b
         i
          l
           e
            s


Que me gustas tanto, que me tiraría por todos los escalones de la cordura contigo.

Porque sabes, que si se me erizan hasta las ideas, tú tienes la culpa, que si me duele cada minuto que no me buscas, tú tienes la culpa, que si no encuentro el camino de vuelta a casa, tú tienes la culpa.
Por ser el hogar.



martes, 12 de marzo de 2013

Ne me quitte pas.


Desde pequeña, siempre que estaba triste, me contaban que después de la tormenta llega la calma.
Como esa vez que la diminuta nube que tenía por perro se escapó. O esa en la que ingresaron a mi abuelo y se quedó en coma un tiempo. Mi madre tuvo que pasarse muchas semanas en Italia. O cuándo murió Toni. O cada vez que veía a mi padre triste y apático y de repente me dedicaba esa sonrisa que solo a mi me regala.   
Todo volvía a la bendita calma que tanto ansiaba.
Pues bien, yo NO quiero calma.
No la quiero si no es la tuya.




Dame ese soplo de vida que tanto necesito.


lunes, 11 de marzo de 2013

Prefiero la guerra contigo al invierno sin ti.


Tienes la posibilidad de crear con tus labios tardes de universo alternativo, con tus manos millones de galaxias en tu cuarto
y si me pongo de puntillas, me pincho los dedos con las estrellas. 







Bésame o vérsame los labios.







Mátame despacito de esa forma que tú y yo sabemos, en el refugio. 
Causa y efecto.
Y de fondo, lluvia, risas y orgasmos.

sábado, 9 de marzo de 2013

Anatomy of a kiss.

Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. 
Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.
Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



Julio Cortázar
Rayuela, Cap. 7 

martes, 5 de marzo de 2013

good night?

¿Me podrías explicar cómo voy a dormir si la almohada huele a ti? Llevas horas enganchado en mi memoria.

Es cerrar los ojos y buscar tu cuerpo en mi cama, sentir tus labios en mi oreja, tus manos en mi cadera...


Busco tu olor en mi piel y lo encuentro, pero ¿a qué precio?.
A echarte más de menos, y a frustrarme por no poder tenerte todas las noches.

Y luego, antes de que me acueste, me deserás las buenas noches... Tu nombre lleva cafeína, y de susurrarlo tantas veces no consigo dormir.


Rebañar tu "imposible" con mi "ojalá", moldearlos hasta crear nuestra realidad alternativa. Me mata por dentro que por culpa del dinero existan tantos obstáculos para ser felices.


¿Y lo bien qué estaríamos durmiendo en nuestro refugio escuchando la lluvia?

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Olías dulce, a cacao y a mañanas, a frío y a tostadas, a hogar, a morder y morir entre gemidos.
Jugabas a las ganas y ganabas, retrocedían las manos cada vez que me buscabas.

Tuve miedo.
Lo siento.

Empeñado en regalarme tu aire y que yo lo respirase, poniéndome contra la espada y la pared.
¿Para qué? ¿Para dejarme sin aliento?

Ya no tengo miedo.

Ven, anda, respírame un ratito más.
Y vámonos a Cuba. YA.


Perdóname si no le eché cojones, por ser una cobarde, por no dejarte sin palabras al intentar fundirme en ti, sin violencia, vampirizándote.


Pérdoname tú que yo no puedo.