La pena me aflora, ya no sé si hacia mi misma o porque ha llegado un verano cargado de frío.
Supongo que este tú y yo a latigazos se le asemeja, contraposiciones tan absurdas y reales como que vivo muriendo por ti.
.jpg)
La noche se me pasa y parece que tú quieres unirte a ese grupo de imposibilidades y remaches que marcan el compás de mi vida.
No quiero hablar de frío, ni de cacao ni de musas a medias. Directamente no quiero hablar si mis palabras caen al vacío de unos labios que me traen de cabeza.
Más si su dueño me aleja de su vida a escobazos.
Sería maravilloso despertar de esta ingenuidad estrepitosa y batallar con la realidad.
Como siempre me quedo en los condicionales sin condiciones.




