jueves, 27 de marzo de 2014

No sé qué sería de mi sin ti.

Ahora que mi voz se ha convertido en apenas un suspiro
debo descansar.
Hoy que en la mitad de mi camino
la evidencia me ha vencido y me ha hecho llorar.
Sé que el tiempo curará aunque nada siga igual;
no me quiero resignar, la olvidaré.
Yo que hasta el momento ignoraba
en el punto en que se hallaba esa enfermedad
siento que la vida es como un hilo
que se corta de improviso, sin avisar.
Y en la oscura habitación
necesito oir tu voz.
Ahora duermes junto a mi, esperaré.

Si amaneciera sin tí
yo no sé que sería de mí.
Hoy la muerte me ha mostrado ya sus cartas
y no entiendo la jugada.
Trato de salir,
no quiero admitir mi soledad.

Duermo apenas cinco o seis minutos
suficientes para hundirme en la tempestad.
Los demonios que hay bajo la cama
esta noche no se callan; no me dejarán.
El reloj marca las seis, lo más duro es el final,
y la luz se posará  en el cristal.
Juro, a veces pienso en otra cosa,
mi cerebro reacciona; no me deja en paz.
Y de nuevo vuelve a sacudirme
ese frío incontenible que es la realidad.
El primer rayo de sol me ilumina el corazón;
te distingo junto a mi, mi salvación.

Si amaneciera sin tí
yo no sé que sería de mí.
Hoy la muerte me ha mostrado ya sus cartas
y no entiendo la jugada
trato de salir,
no quiero admitir mi soledad.

Y en la oscura habitación  
necesito oir tu voz. 
Ahora duermes junto a mi, esperaré.  
El primer rayo de sol me ilumina el corazón; 
te distingo junto a mi, mi salvación. 

Si amaneciera sin tí 
yo no sé que sería de mí.  
Hoy la muerte me ha mostrado ya sus cartas 
y no entiendo la jugada.
Trato de salir, no quiero admitir
mi soledad...


¿Y yo qué hago si me faltan tus ojos, papá?
Tienes que recuperarte, yo ya no sé qué hacer si no estás.



Marea de sentimientos.

Necesito un lavado de estómago urgente para eliminar las revoloteantes mariposas zombies que tengo dentro.
Estoy harta de cabalgar entre quererte y que me des asco.

Desaparece ya con esa y déjame que siga, que me enamore, que me ilusione, o, al menos encontrar las ganas que me has arrancado y creaste en este lado de la cama.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Puta pestaña #Descubre

Después de 451 días juntos ¿y me haces esto? Realmente no me lo explico...
Te he dado desde antes de ese tiempo todos y cada uno de mis pensamientos, he velado por tu felicidad y ni siquiera eres capaz de mirarme a la cara o cogerme el teléfono para decirme "hola" o darme una explicación.
Me decías que esto te hacía daño, ¿ahora resulta que es toda una mentira?
¿Por qué? Solo quiero saberlo.
¿Qué te dio ella que no hice yo? ¿No fui suficiente nunca?
¿Por qué eres incapaz de dedicarme cinco minutos siquiera?

martes, 25 de marzo de 2014

I was waiting on a different story.

Hace tiempo que ni te reconozco
y lo peor es que lo que estoy descubriendo
no es algo que me guste.

No sé ni por qué actualizo, pero, ¿cómo me desahogo si no?

Todo termina dónde empezó.

sábado, 22 de marzo de 2014

Hoy me quiero morir y mañana ya veremos.

Hace tiempo que tengo asumido que no volverás, y si lo haces, será con la bandera de paz para otra clase de cariño.

Que se acabó Cuba, la buhardilla, tu culo gordo y tu cabezón. Se acabaron tus poléminas contra el mundo por todo y por nada, los juegos de sábanas, tus manos bailando sobre la guitarra. Se acabó el micrófono del armario, las escapadas nocturnas para infiltrarnos en el territorio durmiente. Y se acabaron las horas muertas en el sofá de la izquierda, las Magic, Platón, Lucas, los enanos y la patrulla.
Que se acabó esa boca que traía paz y esos ojos que me derretían.

Aprenderé a quererte de la forma que quieres, mil veces sufrir en silencio que sacarte de mi vida. Lo intentaré, lo prometo.
Pero mientras, déjame gritar, que llore, me desespere y me muera de asco.
Y al final, algún día, apaga y vámonos, sonrisa en lo alto, cómo si nada hubiese pasado.
Y será mentira porque pasó.
Y permaneces.
Porque haces hueco en el recuerdo y huella en mí, y quemas.
Empiezo a parecer un incendio.



No sé por qué lo escribo todo aquí, pero bueno, aunque no sirva de nada, al menos consigo desahogarme de alguna manera.

Parece que se te ha olvidado
que hace tiempo llovía,
y eso estaba bien,
a pesar del resfriado.



Y, simplemento, nos echaré de menos cada minuto que pase.

viernes, 21 de marzo de 2014

Aún resuenas en mi cabeza.

Me pillará el Sol recordándonos, creyéndonos.

Porque ya no sé si es que es la noche que pasa y no te tengo o si estás por algún rincón de mi cabeza o si mi almohada está lo suficientemente vacía.
El caso es que llevo varios días esperando un trozo de pastel que no me llega, un cigarro que no me fumaré, un abrazo de mi estúpido que me llene de verdades entre todas mis mentiras, tu voz, mezclada con tu risa, que me destroza los nervios y arrinconaba mis demonios.

 Ahora no sé hacer otra cosa que esperar.












¿Cómo algo tan simple y bonito se puede hacer retorcido y eterno?