Fuera no llueve desde hace días, sin embargo, llueve en mi.
Hace gris y frío, hace manta, desgana y tirito.
Llueve ácido, me quedo sin ropa.
Moja la piel, quemándola, desapareciendo.
Vulnerable y sigue lloviendo.
Los labios juegan a ser morados, le siguen las manos, los pies, el alma, que quiere pasar a negro carbón.
Y solo quiero hundir la cabeza en tu cuello y no escapar nunca más.
Pero llueve dentro mi... Y no traigo paraguas.

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