miércoles, 10 de abril de 2013

La sonrisa en la recámara.

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Eran las seis de la mañana pero en aquella habitación el tiempo parecía haberse detenido desde la primera mirada.
Ninguno de los dos se movía por miedo a romper.
Romper las reglas, romper el aire, romper las barreras, romper las ganas.

De repente se giraron, casi por inercia o quizás por buscar mejores vistas o sabores.

Como animales sin razón ni cordura, apresuraban el tiempo y los besos, se escurrían, se estrujaban mutuamente porque respiraban en conjunto.
Se tocaron hasta conocerse, se sonrieron, se quedaron sin palabras.




Me tenías
y me tienes.

En la totalidad de la palabra.
Con mis pros y mis (muchos) contras.

viernes, 5 de abril de 2013

Pequeño.

Te escribo a ti, que sé que me lees, que sé que te escondes las ganas, que juegas con lo prohibido.
Te escribo a ti, que eres magia.
Te escribo a ti, que te haría una casa en la cama para quedarnos, que pararía el tiempo para devorarnos sin espacio, que me bordaría a tu piel para moverme a sus ritmos.

Te escribo a ti, que sé que te encanto, que sabes que me encantas, que lo de resistirnos se convierte en objeto de burla.
Te escribo a ti, que tenemos cosas pendientes, que te imagino, que no te imaginas lo que te pienso.
Te escribo a ti, que me pones, me quitas y me sacas los colores.

Te escribo a ti, que conviertes el sudor en éxtasis, que me desnudas con mirarme, que me robas los formalismos, porque te voy a comer vivo.
Te escribo a ti, que descubrir a que sabe tu piel sería una espiral de delirio, que me recreo en saber como te recreas.

Te escribo a ti porque nadie más mejora el argumento.




Te escribo porque puedo hacerte y ya queda menos.                

martes, 2 de abril de 2013

Pensión completa.

Cerro de las 40 Chicas
Allí me hago pequeñita.
Allí no existe él, no existo yo, existe un nosotros.
Allí se cuenta nuestra historia.

Allí todos estos vuelcos al corazón tienen beso que les corresponda.
Allí, dónde se duerme sin dormir, pero contigo.
Allí las miradas a escondidas se asoman, allí te pronuncias distraído y sin condiciones ni ataduras.

Allí los "pero" son porque te quiero.

Allí es tan fácil sentir sin frenar.




¿Quién hubiera pensado que una sonrisa diera para tanto?