lunes, 27 de enero de 2014

Cuando te acaricié me di cuenta que había vivido siempre con las manos vacías.

Perdería el metro y las horas por ti mil veces.

Empezando un texto así, ¿qué mas puedes pedirme?

Te regalo el tiempo que no tengo y que nunca fue mío para que lo desperdicies o nos lo comamos juntos en el sofá blanco y marrón.
Porque cuando te miro suelo ver más allá de dónde pueda alanzar mi vista. No te asustes, es otra estúpida forma de contarte que las cosas pequeñas las haces grandes. En ti hay mucho más que unos enormes ojos verdes mirando traviesos, jugando... Y a mi me dan unas ganas infinitas de conocer.

De conocerte y descubrir un poco más. De perderme otra vez entre tus manos, de contar los lunares de tu espalda, de tener cosquillas hasta en las pestañas, de colarme en tu sonrisa, en tu cama, de competir por quién se quiere más justo antes de explotar.




Tengo los bolsillos llenos de agujeros de buscar las llaves de nuestra casa y no encontrarlas, dándome cuenta de que las pocas monedas que me quedaban me las gasté en ir a buscarte. No tengo remedio, no hace falta que me lo digas.

jueves, 23 de enero de 2014

Amor de tarde.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.




~Mario Benedetti~

domingo, 19 de enero de 2014

sábado, 18 de enero de 2014

Elhombredelviento

Nada que temer, implosionándonos,
puliendo la bombilla que alumbra polillas efímeras
cubriéndonos la sábanas de penas.
Saber que después del drama fallará el mañana
el amor y el odio, la fe, el cuidado
se hundirán lejos, no llegarán tus brazos.
Pero nada que temer, devorándonos
frente al teatro de la adversidad contaminado
creando parcelas de amor puro
ruidos entrecortados, silencios profundos
doscientos retratos, yo, el diablo y mis encargos.

jueves, 9 de enero de 2014

Y vuelta a empezar.

Creo que una buena forma de empezar el año, o incluso este texto, es decir que tu olor se ha quedado en mi camiseta enorme del pijama. O que aún te has quedado enredado en mi pelo y en mi memoria tras esta dulce y primera convivencia.

Los mejores comienzos se fundan con la magia de las primeras veces, con la precaución de querer hacerlo con la delicadeza de trabajar con lo frágil, con las ganas que se despiertan después de tanto tiempo y que se recuerden con una sonrisa. Porque son esos principios que no son necesarios ser mirados con futuro ya que son tan perfectos que solo sale exprimir el día a día y beberse las horas para quedarse con más y más sed.

Para mi sorpresa me quedo sin palabras... y vuelta a empezar.