Porque ya no sé si es que es la noche que pasa y no te tengo o si estás por algún rincón de mi cabeza o si mi almohada está lo suficientemente vacía.
El caso es que llevo varios días esperando un trozo de pastel que no me llega, un cigarro que no me fumaré, un abrazo de mi estúpido que me llene de verdades entre todas mis mentiras, tu voz, mezclada con tu risa, que me destroza los nervios y arrinconaba mis demonios.
Ahora no sé hacer otra cosa que esperar.
¿Cómo algo tan simple y bonito se puede hacer retorcido y eterno?

No hay comentarios:
Publicar un comentario