Cuando se va y te deja una marca de su mordida en la piel.
Cuando tienes que curarte las heridas con las que tu cabeza, llena de cristales rotos, te decora el cuerpo.
Cuando tienes que coserte el corazón porque se te cae a pedazos.
Cuando notas que todo lo que amabas se te escapa, como aire entre los dedos.
Cuando te rompes casi sin darte cuenta a cada segundo sintiendo esa punzada de dolor que te retumba hasta el tuétano.
Cuando comer pasa a ser algo terciario.
Cuando vuelve a ser habitual el querer hacerse pequeñita y desaparecer, y te acabas encerrando casi sin darte cuenta en un mar de sábanas y pañuelitos empapados de mocos y lágrimas.
Cando eres la tonta que no deja de preguntarse como alguien como tú ha podido sentir el mínimo interés en alguien como yo.
¿Te das cuenta de el poder que tiene un puto estado de ánimo y tú?
¿Qué me haces? ¿Por qué no vuelves? No soporto esta tortura.
Lo único que deseo es quedarme sin voz a grito de "Te quiero" y que al fin te des cuenta y vuelvas.
No tardes, pequeño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario