martes, 23 de julio de 2013

"Es una lástima pero en fin, eran bonitas mis poesías, ¿no?"

Yo ya no sé si es que la noche pasa y no te tengo o si estás por algún rincón de mi cabeza o si mi almohada está lo suficientemente vacía. El caso es que llevo varios meses esperando un trozo de pastel que no me llega, un cigarro que no me fumaré porque lo he dejado y un abrazo estúpido que me llene de verdades entre todas mis mentiras.
Te escuché, porque lo merecías y porque yo necesitaba que me llenasen los oídos y el hueco de mis pulmones. Te escuché porque creía que lo tenía todo controlado, que no me ibas a importar así y que cuando yo quisiera podía desengancharme. Te escuché porque tu voz, mezclada con tu risa, me destrozaba los nervios y en el fondo fue lo que siempre necesité.

Pero ya dejé de formar parte de tu capricho. Ahora hazme hueco en el patrimonio de tu olvido.



Haz un pequeño esfuerzo, cómo si los últimos 220 días fueran un puto sueño.
Hazlo por quién te necesita, aunque estés atrapada en la pesadilla.






No habrá lugar en el que me atreva a decir "Estoy bien".

No hay comentarios:

Publicar un comentario