Es cerrar los ojos y buscar tu cuerpo en mi cama, sentir tus labios en mi oreja, tus manos en mi cadera...
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Busco tu olor en mi piel y lo encuentro, pero ¿a qué precio?.
A echarte más de menos, y a frustrarme por no poder tenerte todas las noches.
Y luego, antes de que me acueste, me deserás las buenas noches... Tu nombre lleva cafeína, y de susurrarlo tantas veces no consigo dormir.
Rebañar tu "imposible" con mi "ojalá", moldearlos hasta crear nuestra realidad alternativa. Me mata por dentro que por culpa del dinero existan tantos obstáculos para ser felices.
¿Y lo bien qué estaríamos durmiendo en nuestro refugio escuchando la lluvia?
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