Pase lo que pase, y siempre, ante todo estará para mi esa frase.
Podría dedicarte textos super currados, pero todos acabarían resumiendo lo
mismo una y otra vez... Y sabes que odio repetirme.
Ya es tan grande esto que siento que me falta el aire, las palabras y me
faltaría más de una vida para expresarlo... Y volvería a quedarme corta y repitiéndome una y otra vez y dándome coraje a mi misma una vez más.
Cada día esto crece y siento que se me acaba la bolsa de palabras.
No has dejado de aportar luz a mi vida desde ese día.
Y nos hemos dejado de descubrir.
No hemos dejado de sentir y crecer juntos.
Porque después de 10 meses aún eres capaz de hacerme sentir pequeñita cuando me miras, y sentir ese algo cálido que me sube por el pecho, ese escalofrío cuando me tocas.
Y dejar que me acaricies despacito, sin prisa y esa sonrisa que se asoma tímida y se vuelve perenne.
Y dejar que me acaricies despacito, sin prisa y esa sonrisa que se asoma tímida y se vuelve perenne.
Pero, ¿sabes qué?
Quiero más, más y mucho más.
Quiero más, más y mucho más.
Vamos a comernos los años con papas, con cuchillo, tenedor y servilleta de tela. Porque semos calidad y hasta Dios acaba masturbándose cuando nos hacemos el amor.
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