Cuando llegas, no existe más que el mundo que tú formas.
Vaya tela, Val, en menudos ojos te has metido. De esa clase por los que merece la pena morir.

No sabes lo importante que son para mí tu voz y tu piel enlazada en la mía.
Tú y tu cuerpo, una auténtica droga de diseño.
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