Hay sueños.

Sueños que te levantan de la cama asustada, temblando, palpándote la cara y notarla húmeda. Mirando a tu alrededor, deseando que no haya pasado.
Suspiras, es tan solo una pesadilla, pero no te atreves ya a dormir.
Qué malas jugadas nos da la puñetera mente si se alía con la fiebre, ¿no crees? .
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