Después de una tarde como esta, me da igual todo. Soy capaz de abrir la ventana y gritarte que vengas a buscarme, y que mire quién quiera, que miren cómo sea, me daría exactamente igual.
No tengo ningún reparo en llamarte ahora y decirte lo mucho que me gustaría investigar cada milímetro de tu cuerpo, de coger el coche e ir corriendo hasta tu casa y mirar si las luces están encendidas.
Eso significa que sigues vivo, que estás bien, que no duermes, que aún esperas alguna señal. pero para eso estoy yo.
Para dártela.
Para demostrarte lo que jamás pensarías que llegaría a existir.
Para que sepas que siempre estaré ahí cuando necesites escuchar el timbre y alegrarte porque alguien ha tenido el detalle de pensar en ti.
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