Fuera llueve, creo, o quizás se ha hecho de noche,
tal vez te has hecho tú de noche y yo me he transformado en Luna.
En ese momento me tocarás, mi piel responderá, porque yo ya he enmudecido, te quitarás la ropa y los miedos, me dejarás sin acción para rechistar. Entonces gobernarás tú, porque no puede ser de otra manera el reinar que entre sábanas y con las corazas en el suelo.
Y retomamos el aire que nunca nos perteneció, buscamos el destino que se nos escapa travieso, expandimos el abrazo por toda la habitación, florecemos en las paredes, echamos raíces en la hora exacta.


Tú mandas y yo me dejo hacer.
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