y me convierto en Chocapic.
¿Quién abrió la caja de Pandora pensando que sería la lámpara del genio?
¿¡QUIÉN!?
Ya empieza a dolerme el cuerpo por quedarme con las ganas de decir y hacer tantas cosas.
Por pereza.
Por cobarde.
Por buenaza.
Por gilipollas.
Partirte en cuatro por quién solo ofrecerá puñaladas, gente que va de ultra héroe sentimentalista y se queda en hijo de puta hipócrita.
¡Atención! ¡Atención!
Rebajas en todos los cuchillos que tengo expuestos en la espalda.
Intentaré ponerle remedio.

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