martes, 11 de febrero de 2014

Quiero seguir contándote historias que ansíes escuchar.

No podría afrontar la vida sin tu luz, al menos no después de haberla probado.

Que no es solo porque quiera que te quedes ni porque te quiera más que a mi misma. Ni tan siquiera porque te mire a los ojos y nos vea a través de ellos y me atrapes y me obligues a creernos.
Es porque sé que si tú me miras a los míos, me traspasas, me ves... Y te quedas. Te quedas sin juzgarme.
Y entonces ya no tiemblo, ya no tengo miedo.
Sé que estoy en paz, en casa, a salvo.
Y al fin puedo respirar llenando a fondo el pulmón.


¿Ya es primavera?
Contigo siempre lo es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario