Hay un miedo indomable que se esconde a mis espaldas.
Un miedo que desgarra, que no se nota, ni se huele, ni se ve, un miedo que pasa sin avisar y que arrasa por dentro.
Un miedo psicológico, físico e incluso metafísico, que hace tiritar, que derriba la casa soplando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario