martes, 4 de febrero de 2014

¡Maracuyá!

La palabra fácil nunca lo había sido tanto y voy a rebosarte el vaso medio vacío.
Lo quieras o no,
y la culpa es toda tuya.

Supongo que te estarás preguntando el por qué después de todas las llamadas a deshora, la cantidad de veces que me rompí las cuerdas vocales contigo y la infinidad de noches que mordí la almohada odiándote. Odiándote por hacerme francispependiente.


Me río yo del turismo emocional teniéndote de pasajero por aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario