Porque el mundo estaba envidioso de nuestra unión y se puso en nuestra contra.
Y nosotros, en consecuencia, cogimos nuestras armas y luchamos contra él.
Pero tú estás cansado, no estás seguro y yo me he quedado sin motivos para retenerte, para convencerte de que sin ti no puedo, que te necesito a mi lado en la batalla.
Son noches de ceniza, de arder por dentro al recordarte sin querer y a la vez queriendo un poco. A estas alturas, caer es terriblemente fácil si me encuentro avanzando un pie hacia el precipicio que has construido con las manos en tu mente envenenada.
Y la música ya no ayuda, la música me da la mano para que salte al vacío.
Haces frío y el problema siempre soy yo. Si algún día sientes dentro de ti que merecemos la pena, vuelve a buscarme.
Tú eres el único capaz de decidir: Puedes ser mi vida o un diminuto capítulo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario