Salir de la jaula de mi mente,
echar a las sombras y a los monsruitos que acampan en mi cabeza.
Claro, me dijiste que si vuelvo a estar mal que te llamase
y vendrás, espada en mano, para hacerme sonreír.
Ni siquiera necesito saberlo, apareces y te llevas todo lo malo.
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